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QAPUÑA

Performance-Instalación 

2018

Qapuña es una palabra aymara que significa hilar. El hilado es un trabajo ancestral que no ha cambiado desde tiempos inmemoriales. Sus herramientas y técnicas son las mismas en distintas partes del mundo, desde Egipto y Grecia hasta Chile, lo único que cambia es la fibra que se hila.

 

El hilado es una verdadera transformación: el vellón –esquilado de un  animal o extraído de alguna fibra natural– comienza como una masa informe, la cual se convierte en hebra a través del giro del huso. Para poder generar lana que sirva para el tejido, es necesario unir dos hebras y hacerlas girar, cada una en un movimiento contrario. De esa forma, la lana no se tuerce y permanece unida a otra hebra que completa su estructura básica, necesaria para iniciar cualquier tipo de textil.

 

La instalación Qapuña comenzó el 21 junio, la fecha de de Machaq Mara, cuando el sol vuelve al hemisferio sur y los días empiezan a volverse más largos. Sobre el techo de la habitación tracé una chakana (la cruz andina que dicta el comienzo de los ciclos de siembra y cosecha) apuntando al norte, a la ventana por donde entraba la luz. Bajo el símbolo de la chakana, en el plano de medio de la habitación, que es el espacio y el tiempo que habita el ser humano, empecé a hilar y girar. Esta acción se repitió por tres horas y tres días; durante los dos primeros días hilé, y durante el tercero me dediqué a unir las hebras con el giro de mi cuerpo, en el sentido contrario de los días anteriores.

©Juana Gómez 2019