©Juana Gómez 2019

SYMBIOSIS

Everything in biology is connected. From metabolic networks to ecological interactions in the global environment, they are all manifestations of life as a perpetually coupled endeavor. The proliferation of living beings is no more than life connecting itself across time and space, and the common evolutionary history of all life forms shows that we are one continuous chain dating back to the origins of life. We are threads interwoven into the constantly growing canvas of existence and Juana’s work is an explicit reminder of that.

She brings to life fabrics—with colored filaments that recreate the fractal and interconnected networks of our inner bodies—where her body or head or hands lie lifeless and in black and white. But the act of sewing colors connects back the shapes, re-animating them, allowing the blood to flood, her nerves are re-electrified and the lymphatic system is again prepared to perceive the self and the non-self. In the back of her fabrics the work is even more connected, it is chaotic, but still alive; perhaps more alive. At the end Juana presents us with what could seem a re-vision of herself but in reality is a new form of life; an independent being.

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Todo en la biología está conectado. Desde las redes metabólicas hasta las interacciones ecológicas en el entorno global, todas son manifestaciones de la vida como un esfuerzo perpetuamente acoplado. La proliferación de seres vivos no es más que la vida que se conecta a través del tiempo y el espacio, mientras que la historia evolutiva común de todas las formas de vida muestra que somos una cadena continua, que se remonta hasta los orígenes de la vida. Somos hilos entrelazados en un lienzo en constante crecimiento. El trabajo de Juana es un recordatorio explícito de ello.

 

Ella da vida a telas –con filamentos de colores que recrean los fractales y redes interconectadas del interior de nuestro cuerpo– donde su cuerpo, o su cabeza o sus manos yacen sin vida y en blanco y negro. Pero el acto de coser colores conecta nuevamente las formas, reviviéndolas, permitiendo que la sangre fluya, sus nervios se vuelven a electrificar y que el sistema linfático está nuevamente preparado para percibir la diferencia entre el yo y el no-yo. En la parte posterior de sus telas, el trabajo está aún más conectado; es caótico, pero sigue vivo, quizás más vivo aún. Al final, Juana nos presenta lo que podría parecer una revisión de sí misma, pero en realidad es una nueva forma de vida: un ser independiente.

CARLOS CARMONA

Assistant Professor, Center for Genomics & Systems Biology, NYU